La base de una preparación exitosa en cualquier aspecto siempre nace desde la construcción y el planteamiento de objetivos. Sin embargo, este aspecto es mucho mas amplio y profundo de lo que se cree. Va mas allá de plantearse un objetivo y trabajar para llevarlo a cabo.
Requiere análisis, autoconocimiento, preparación y por sobre todo, determinar objetivos desde dos aspectos principales para no caer en frustraciones y para sentir que en el proceso se va avanzando. Esos objetivos son de resultados y de realización. Siempre abordarlo desde esas dos vías.
El objetivo de resultado, tal como dice el nombre, hace referencia a proponerse un solo objetivo como meta final. El resultado que queremos, el fin genuino por lo que estamos trabajando: ganar, salir campeones, mejorar una marca, clasificar a otra fase, entre otros. Todo esto, aplicable a la perspectiva tanto de un deporte individual, como colectivo.
Pero también, dentro del colectivo, cada deportista puede tener su propio objetivo individual. Por ejemplo, el objetivo individual a nivel de grupo en un equipo puede ser salir campeón, pero el objetivo individual de un deportista que conforma el equipo puede ser alcanzar los 15 goles en la temporada.
El objetivo de resultado es eficaz para mantener una motivación alta en una temporada, pero puede ir disminuyendo a medida que avanzamos en esta, porque no es fácil conseguirlo y a veces el camino para alcanzarlo se torna difícil.
Es ahí en donde aparece la segunda vía para mantener la motivación a tope: el objetivo de realización. Este objetivo, generalmente se trabaja mas a corto plazo, tiene que ver también con objetivos grupales e individuales, pero es algo que se puede trabajar en cada sesión de entrenamiento, o semana a semana.
Generalmente, tiene que ver más con lo técnico o lo táctico. Se trabaja en el día a día y sirve principalmente para aumentar la sensación de control en el deportista. El pensamiento que se busca generar es que tengan la sensación de que ellos van consiguiendo objetivos y por ende, van avanzando. Un objetivo de realización en un deporte individual podría ser mejorar un aspecto técnico en cada entrenamiento o semana a semana (mejorar la salida con los tacos en atletismo, o mejorar la vuelta olímpica en un nadador).
Ambos tipos de objetivos, indican la dirección que se debe seguir en el trabajo del entrenador, del deportista o del equipo y contribuyen a fortalecer la motivación del deportista, otorgando una sensación de control gracias al objetivo de realización, y un horizonte al cual alcanzar, cuando se trata de un objetivo de resultado.
Desde mi perspectiva profesional, siempre es aconsejable combinar ambos tipos de objetivos a lo largo del trabajo en la temporada. Siendo el inicio la parte mas importante, porque es ahí donde se construyen los objetivos mediante la comunicación deportista-entrenador y se plantean para trabajarlos durante la temporada de manera clara, asertiva y por sobre todo, responsable. Los objetivos que se plantean deben ser alcanzables y acordes a la realidad, por ello, es importante el análisis, el autoconocimiento y la comunicación. Plantearse objetivos irrealizables o poco alcanzables, es estar condenados a la desmotivación temprana.
En definitiva, un deportista que combina ambos tipos de objetivos no solo entrena para ganar, entrena para crecer cada día, disfrutando del camino mientras avanza hacia la meta final.














