Cada año, y sin poner excusas, se arman los bolsos para reunir a más de 1.700 deportistas que dan vida a una verdadera ciudad deportiva. Este 2025, el punto de encuentro fue Valparaíso.
Las zapatillas hace tiempo fueron colgadas, pero la pasión por el básquetbol no entiende de calendarios ni jubilaciones. Los movimientos pueden ser más lentos, pero la técnica —esa que alguna vez brilló en gimnasios repletos— sigue ahí, firme y orgullosa.
La amistad y el estilo de vida saludable continúan desafiando a estos espíritus que no renuncian a la magia de hacer girar la naranja. Porque reencontrarse va mucho más allá de lo deportivo: nos convoca el compañerismo, la aceptación y el reconocimiento de aquellos triunfos y derrotas que marcaron nuestras vidas. Este encuentro no se realiza solo para jugar, sino para revivir momentos épicos de una época que permanece viva en la memoria.
Cada partido reúne a los grandes del básquetbol, quienes hoy celebran la vida y la pasión que los ha acompañado por décadas. Talca, en varones, volvió a decir presente y a reforzar equipos de distintos rincones del país. Allí estuvo Gastón Reyes, quien se coronó campeón con Natales en la categoría 55; también Julio Barraza, defendiendo los colores de Valparaíso en categoría 70; y quien les habla, Alejanadro “Kano” Pavez, representando a La Unión en la categoría 65. Todos ellos, nombres que siguen escribiendo historia desde la madurez y la experiencia.
Porque en cada cancha, en cada abrazo y en cada conversación post partido, queda claro que el básquetbol no solo fue un deporte: es un lazo que nos mantiene unidos, una identidad que no envejece y una pasión que se resiste a apagarse.
Y mientras haya un balón rodando, un pase bien dado o una risa compartida en la banca, el básquetbol seguirá vivo. Más fuerte que el tiempo. Más grande que los años. Viva el básquetbol. Viva Talca.














