Llega la primavera, llega el buen clima, llegan las sonrisas, los reencuentros y aflora el amor.
Así lo siente Rangers, así lo perciben sus jugadores y así lo demuestra su hinchada. Es que el retorno al Bicentenario Ivan Azocar Bernales no pudo llegar en mejor momento para al rojinegro, en donde jugadores como entrenador, destacaron el envión anímico que significo el apoyo de su gente en la vuelta a la localía, fuerza que sirvió para encadenar, por primera vez en la temporada, dos victorias en linea.
Y es que el conocido “envión anímico” no solo es animo como tal, es un conjunto de cualidades que empoderan a un grupo desde el apartado mental: confianza, seguridad, comunicación y una correcta selección de las decisiones, algunas de las cualidades que se han visto en la escuadra de Erwin Durán en los últimos encuentros.
Canteranos cumpliendo el minutaje de buena manera hace ya varias fechas, incluso anotando y asistiendo como le toco a Javier Araya en las ultimas fechas y como bien lo hizo Agustín Mora hace unos meses atrás. Rendimientos elevados acorde a lo que se espera de jugadores como José Luis Gamonal, Claudio Servetti y Sebastián Leyton, ademas se sorpresas como lo ha sido Matías Sandoval y las ultimas actuaciones de Maximiliano Gonzalez.
Los nombres siempre estuvieron, pero hoy el aspecto mental esta jugando un papel clave en el rojinegro, de la mano de su gente, de su estadio, y con los ojos de Iván Azocar en cada localía. Queda mucho aun, al equipo le falta mucho por demostrar, pero todo indica que alza futbolística y el archi conocido “envión anímico” encuentra a Rangers en la recta final de la temporada, en el momento clave.
Desde lo futbolístico, las cartas están echadas, ya todos los equipos conocen sus credenciales. Y cuando ya todo esta sobre la mesa, lo que marca ese uno por ciento de diferencia, es la mente.














