Con un plantel joven y bajo la conducción del talquino Nicolás Córdova, el equipo buscaba iniciar una nueva era tras la salida de Ricardo Gareca.
Chile llegó al Maracaná en plena transición, sin sus históricos referentes y con un plantel renovado que intenta dar sus primeros pasos en el escenario sudamericano.
La derrota por 3-0 frente a Brasil —con goles de Estêvão (38’), Lucas Paquetá (72’) y Bruno Guimaraes (76’)— reflejó las diferencias entre un equipo en reconstrucción y otro ya consolidado y clasificado al Mundial.
RESULTADO
Más allá del resultado, el foco de esta etapa pasa por abrir espacio a las nuevas generaciones, con Córdova encabezando un proceso que apuesta por darle rodaje a jugadores jóvenes y pensar a largo plazo, a la espera del nuevo estratega.
La llamada “Generación Dorada” ya no está, y el gran desafío será encontrar nuevos liderazgos y un estilo de juego que devuelva competitividad a la Roja.
Ahora queda una última prueba: Uruguay en condición de local, donde Chile intentará despedirse de estas Clasificatorias con una mejor imagen y seguir fortaleciendo el trabajo de transición que deberá proyectarse al próximo proceso.














