Lo de Rangers es una triste y preocupante realidad. Cuando ya se ha cumplido la mitad de la temporada en la liga de ascenso, el equipo rojinegro está en el fondo de la tabla de posiciones, con pobres 3 puntos y ninguna victoria al termino de las primeras 15 fechas de la competencia.
Sin duda alguna su peor crisis futbolística en sus 124 años de historia y presencia en el balompié nacional.
Hoy por hoy, al ser el peor equipo de la competencia-incluso a nivel continental- está descendiendo y perdiendo la categoría, siendo el principal candidato para jugar en la Segunda División profesional en la temporada 2027, cayendo por primera vez en su historial a la tercera categoría del fútbol chileno con todas las “penas del infierno” que aquello conlleva.
En la actualidad, mantiene una distancia por debajo de 9 puntos contra el penúltimo, Santa Cruz, equipo que lo hundió más en la última fecha de la primera rueda cuando lo derrotó por 1-0.
En el receso, ha buscado incorporar nuevos elementos a su plantilla, en un mercado de invierno muy complejo por lo poco atractivo de su campaña.
Lo claro es que para la segunda rueda casi no hay margen de error. Se necesita de una campaña casi perfecta. El historial estadístico obliga a ganar 10 de los 15 partidos que hay por delante.
Así las cosas la programación de la segunda rueda establece que entre el 19 de julio y el 29 de agosto se jugarán 8 partidos, vale decir 24 puntos disputados, lo que podría marcar para los piducanos mantenerse con vida o simplemente no poder pasar agosto y preparar su terrible e impresentable descenso a la Segunda División, provocándose prácticamente su desaparición del mapa futbolístico donde ha transitado por más de 120 años.













