Hace unos días crucé la puerta del Gimnasio Regional y el aroma de mi viejo Gimnasio Municipal me golpeó con la misma fuerza de aquel entonces.
No solo recordé sus paredes, sino también las manos trabajadoras de aquellos dirigentes y de quienes, en 1921, decidieron que esta ciudad necesitaba un lugar donde el básquetbol fuera un lenguaje de hermandad, compromiso y participación.
Para muchos, al igual que para mí, el gran hito fue aquel primer campeonato de alto nivel: Dimayor 1981. Un momento imborrable. Aún resuena en la memoria el sonido del silbato final, el estallido de la grada y la sensación de que, por fin, nuestro club ponía su nombre en el mapa del deporte nacional. No fue solo la copa ni las medallas; fue la confirmación de que el juego con garra y humildad había fortalecido cada paso del camino recorrido.
Esa primera estrella sigue brillando hasta hoy, recordándonos que ningún sueño es demasiado grande cuando se trabaja con el alma y el corazón.
El Deportivo Español de Talca ha trabajado a lo largo de estos años en la formación de nuevos y grandes deportistas, muchos de los cuales hoy se mantienen vigentes en la competencia nacional e incluso internacional, llevando con orgullo el nombre de la institución y de la ciudad.
Hoy, al cumplir 105 años de historia, no solo celebramos los títulos y logros deportivos, sino también el sentido de pertenencia, la identidad y la comunidad que se ha construido en torno al club. Español de Talca no es solo básquetbol: es tradición, es familia y es un símbolo vivo del deporte en la región.
Para finalizar, solo queda decir que debemos sentirnos orgullosos del pasado, pero también ser ambiciosos con el futuro, hoy en manos de nuevos dirigentes que tienen la responsabilidad de mantener viva la llama, con una familia que sigue presente apoyando día a día.
A continuar haciendo historia desde aquel 1 de abril de 1921.
¡Muchas gracias y felicidades, Español de Talca!














