Había una vez —y sigue habiendo— un grupo de mujeres del Maule que nunca aprendió a rendirse. Para ellas, el deporte no fue un pasatiempo, sino una forma de vida.
Durante décadas nadaron, corrieron, encestaron, levantaron pesas y enfrentaron cada desafío con la fortaleza que entrega la experiencia.
Hace dos años, con energías renovadas y bajo el lema “hacer deportes por salud física y mental”, decidieron reencontrarse con esa pasión que jamás las abandonó. Buscaron gimnasios, piscinas y canchas, con el respaldo silencioso de familias que conocían bien esa energía imparable que solo se detenía por nacimientos o enfermedades.
Así nació la Corporación Deportiva de la Región del Maule, una organización formada por mujeres mayores que, con esfuerzo y convicción, logró apoyo del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y del Instituto Nacional del Deporte (IND).
El financiamiento para equipamiento fue apenas el primer paso de un camino que se volvería mucho más ambicioso.
Gracias a un convenio con el IND, cerca de 20 mujeres comenzaron a utilizar semanalmente la piscina temperada. Paralelamente, otras ex deportistas —algunas con secuelas del Covid-19— se reunieron en la sala de musculación para recuperar fuerza, movilidad y, sobre todo, alegría.
HITO
El siguiente hito fue el acceso al gimnasio del Liceo Marta Donoso Espejo, donde nació algo especial: el básquetbol recreativo femenino. Madres, abuelas y cuidadoras encontraron allí un espacio de encuentro y memoria. En la cancha se produjeron reencuentros de jugadoras que no se veían hace 30 o 40 años, técnicas que despertaron como si el tiempo no hubiera pasado y un orgullo dormido que volvió a latir con fuerza.
Lo que comenzó como recreación pronto se transformó en un desafío impensado: participar en el Campeonato Mundial FIMBA 2025, en Suiza, en la categoría 70+ femenina. La idea parecía una locura. ¿Cómo viajar tan lejos? ¿Con qué recursos? ¿Con qué fuerzas?.
La convicción fue más fuerte. Se conformó un equipo de 12 mujeres: 10 jugadoras, una directora técnica y una enfermera de profesión, cuya presencia entregaba tranquilidad ante cualquier eventual lesión. Comenzó entonces una intensa búsqueda de financiamiento, la postulación a proyectos y la preparación de un plan alternativo: costear el viaje con recursos propios. Algunas debieron desistir; otras se aferraron al sueño con el corazón.
Los fondos estatales no llegaron, pero sí el apoyo de una empresa local, lo que permitió continuar. Cada integrante asumió un rol: resolvieron trámites, aprendieron a usar tecnología, coordinaron vuelos, hoteles y acreditaciones.
REPRESENTAR
El 27 de junio de 2025, el equipo aterrizó en Bellinzona, Suiza, listo para representar a Talca y a Chile en el torneo FIMBA, que reunió a cerca de 6.000 participantes de todo el mundo.
Los partidos fueron exigentes. El calor, las extensas caminatas, las escaleras interminables y la intensidad de la competencia pusieron a prueba sus cuerpos, pero estaban preparadas.
Jugaron varios encuentros y lograron una hazaña histórica: tercer lugar mundial en la categoría 70+ femenino, obteniendo la medalla de bronce.
Más allá del logro deportivo, el viaje fue un sueño cumplido.
Caminaron por puentes medievales, observaron castillos de cuentos, contemplaron los Alpes y confirmaron que la edad no es un límite cuando hay propósito y pasión.
Regresaron a casa con más que una medalla: con la certeza de que los sueños se construyen con esfuerzo, perseverancia y amor por lo que se hace.
Aunque la próxima cita mundial será en Brasil 2027, esta aventura ya quedó grabada para siempre en sus cuerpos, en sus memorias y en cada rincón de la cancha donde estas mujeres mayores volvieron a brillar como nunca.
Las protagonistas de esta historia son: Angela Núñez, Clara Becerra, Clara Gaete, Elena Ramírez, Liliana Manríquez, María Jesús Sepúlveda, Margarita Díaz, Mirza Díaz, Rosa Gaete, Ruth Astudillo, Ruth Aravena y Teresa Pavez.
Mujeres del Maule que demostraron que la historia también se escribe en zapatillas, a los 70 años y con el corazón en la cancha.














