Fue en abril del 2014 que Rangers de Talca bajó a la Liga de Ascenso del fútbol chileno. Eso significa que en este 2025 cumplió 11 años en la Primera B. La última vez que celebró subir a Primera División fue en 2011, o sea, hace ya largas 14 temporadas.
En este lapso de tiempo, las recetas han sido muchas y muy diversas, pero con un denominador común: rotativa de técnicos, masivos fichajes de futbolistas por temporada y cambios de directores deportivos.
Pero lo que sí está claro es que el Rojinegro cuenta con una hinchada que ha sido fiel, leal y que ha respondido en los momentos en que ha sido convocada para alentar los colores rojinegros.
Hay hechos que perfectamente nos permiten concluir que lo mejor que tiene Rangers es su hinchada.
Las cifras recientes así lo ratifican, ello, independiente de los incidentes originados por un grupo menor en el sector sur durante el cotejo ante San Marcos de Arica, que podría arrojar sanciones en futuras localías.
Los trabajos de mejoramiento del Fiscal para el Mundial sub-20 significaron jugar 13 de los 15 partidos de local en Linares y Cauquenes. En esos 13 cotejos se registró un público total de 18 mil 014 espectadores.
Sin embargo después de nueve meses se regresó al “Iván Azócar Bernales” y en tres pleitos se han registrado 29 mil 016 personas con un promedio de 9 mil 672 hinchas.
Así Rangers tiene una hinchada leal, un aliado y un botín o mina de oro que hasta ahora no ha sido explotada y la cual sin duda alguna ha transitado por una “tierra prometida”, esa que simboliza la meta de una vida llena de fe y donde la confianza y perseverancia asoman con más fuerza que una recompensa final que aún siguen buscando por más de una década.
Este tipo de plaza futbolística merece cortar las frustraciones y recibir más alegrías, así como que pueda a fines de temporada “transparentar” la propiedad del Club sobre la posibilidad de que capitales talquinos compren alrededor de un 50 por ciento, lo que fue desmentido por el actual dueño y con bajada de perfil incluida.














