Cuando uno ha dedicado su vida al básquetbol, no solo como jugador sino también como formador, aprende que los fundamentos no son negociables.
He tenido la fortuna de vivir este deporte desde adentro, de representar a Chile, de competir, de ganar y perder, pero sobre todo, de aprender. Y hoy, en mi rol de entrenador, siento la necesidad de compartir una convicción que he forjado a lo largo de los años: el lanzamiento es el primer fundamento que debemos enseñar.
La evolución del básquetbol ha sido evidente. Hoy se juega más rápido, más físico, más estratégico. Ya no hay tanto tiempo ni espacio para improvisar. Las defensas se cierran más, los marcajes son más intensos y las oportunidades de tiro, más escasas. Por eso, cuando uno tiene la chance de lanzar, hay que estar preparado. Y eso solo se logra con práctica, técnica y repetición.
El básquetbol actual exige eficacia. Existe algo llamado scouting, que no es otra cosa que el estudio detallado del rival. Si un jugador no convierte con frecuencia, los equipos lo saben. Lo sueltan, lo dejan libre, y ese jugador, sin quererlo, pasa a ser una desventaja. Por eso insisto: saber lanzar es hoy más importante que nunca.
Cuando era niño, junto a mi hermano Patricio (quien también ha dedicado su vida al básquetbol), pasábamos horas lanzando al aro. No existían las comodidades de hoy. Tener un tablero en casa era un lujo. Aún así, encontrábamos la forma: una muralla, un aro improvisado, una pelota gastada… pero nunca dejamos de lanzar. Esa constancia fue clave. Gracias a eso, cuando llegó el momento de competir en serio, ya teníamos el hábito, la confianza y la precisión.
Hoy las familias tienen más posibilidades, más acceso a infraestructura, y eso debe aprovecharse. Pero es tarea de los entrenadores guiar ese camino desde lo esencial. El dribbling, los pases, la defensa, la lectura del juego… todo eso se aprende, claro. Pero si no hay lanzamiento, si no hay puntos, no hay victoria posible.
Formar jugadores que sepan lanzar no es una opción. Es una necesidad. Y más allá del deporte, ese principio sirve para la vida: hay que atreverse a lanzar, y para eso, hay que prepararse bien.














