Creo –y me incluyo-, que todos nos ilusionamos con la llegada de Ricardo Gareca a la dirección técnica de la selección de fútbol de nuestro país, sobre todo con los partidos que la Roja, disputó en europa, donde el primer tiempo ante Francia, fue de un gran ritmo y vocación ofensiva. Sin embargo, con el correr de los partidos esa ilusión pareció ser otro espejismo.
Razones para el fracaso de este nuevo proceso existen muchas, la ausencia de un proyecto deportivo único sostenible en el tiempo, con objetivos medibles y una ideología clara, la ausencia de liderazgos y toma de decisiones en los timoneles de la ANFP, la nula inversión de recursos en las divisiones inferiores, además reglas, planificaciones, partidos ganados o perdidos en los Tribunales de disciplina y un nivel de torneo que nos sitúa dentro de los peores de Sudamérica, parecieran explicar esto.
Lo cierto es que una vez más Chile se queda fuera de un Mundial, como ya pasara en los últimos tres, los ecos de triunfos y de respeto parecen ser cosa del pasado y que volver a recuperar ese nivel se ve, hoy por hoy, muy difícil.
Urge un gerente técnico que sea un hombre de fútbol, que tenga formación internacional, que sepa de análisis táctico, coaching deportivo, gestión deportiva, posea habilidades blandas, tenga un buen networking, con una comprobada formación en scouting y detección de talentos.
Dicho profesional, previo a la contratación de cualquier entrenador, debe diagramar el futuro del balompié chileno, buscando imitar proyectos exitosos en el mundo.
Para no mencionar a los ya conocidos, España, Francia, Alemania, se podría mirar lo que ha hecho Marruecos en su selección, o si miramos más cerca, lo que está haciendo Venezuela, que no es fruto del azar, sino que forma parte de una cuidadosa planificación.
En cuanto a los ejes propuestos:
1-Inversion en infraestructura y en las divisiones inferiores, sobre todo en los sueldos de quienes forman a los futuros jóvenes, ya que muchos de los entrenadores de las divisiones inferiores no alcanzan a ganar el sueldo mínimo. Por lo mismo, podría becarse a estos entrenadores en los mejores centros de formación. En cuanto a la infraestructura, deben crearse centros de alto rendimiento de detección de jóvenes talentos, al menos tener cuatro centros donde exista un desarrollo integral de los jugadores.
2-Scouting: En cuanto a la detección de estos jóvenes talentos, debiese existir un centro destinado para ello, que funcione a nivel nacional, y que, se dedique a detectar los talentos, para que esos jóvenes tengan la posibilidad de entrenar y formarse en estos centros estratégicamente ubicados.
Luego de ello, la decisión de encontrar un entrenador a largo plazo, con un proyecto a cinco años, que mire con ambición la cita planetaria del 2030, donde los resultados inmediatos no importen, si es que se trata de un proceso, este debe aguantar derrotas, críticas y malos momentos, para desde ese aprendizaje, erigirse como una base sólida, que permita a nuestro país, volver al sitial que merece, en la elite del fútbol mundial.














